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La vivienda habitual en el concurso consecutivo

Quizás estamos ante la pregunta más compleja y controvertida que brinda la Ley de Segunda Oportunidad. Si atendemos al tenor literal de la ley nos damos cuenta de que el legislador no contempla de forma expresa que podamos salvar de la liquidación ningún activo del patrimonio del deudor.

Para ser merecedor del perdón de la deuda es requisito sine qua non la previa liquidación de todo el patrimonio del deudor. Ahora bien, ¿no merece la vivienda habitual una protección especial?

El sentido común nos dice que sí pero el legislador o no pensó o no quiso pensar en ello, cargando así con la responsabilidad de encontrar la solución en el papel de la jurisprudencia y de la doctrina. De momento ya tenemos un criterio interpretativo por parte de los Jueces de lo Mercantil de Barcelona junto con el Juez de Primera instancia nº50 de Barcelona – juez con competencia exclusiva en materia de concurso de personas físicas no empresarias-.

Así, en los acuerdos adoptados en el seminario de Jueces de los Mercantil y Juzgado de Primera Instancia nº 50 de Barcelona de 15 de junio de 2016, se acuerda entre otros: “12. Se podrá valorar que no sea necesario, para acordar la exoneración, que los bienes y derechos sujetos al pago de créditos con privilegio especial sean objeto de realización siempre y cuando conste que se está atendiendo su pago con cargo a la masa, que se pueden abonar todos los créditos contra la masa y que el valor de la garantía es superior al valor razonable del bien sobre el que está constituido la garantía.”

Lo que viene a decir este pronunciamiento es que sólo si el precio del bien es inferior al valor de la deuda que trae consigo, será posible excluirlo de la liquidación, ¿tiene entonces sentido salvar la vivienda habitual cuando el precio de esta está por debajo del precio que se debe?. A bote pronto todos diríamos que no, ¿para qué salvar un bien que vale menos de lo que debemos?

No es una cuestión baladí y debe ser analizada con cierta sensibilidad porque ser titular de una vivienda es una oportunidad de acabar teniendo un techo propio en una cultura con un fuerte arraigo al sentido de la propiedad, oportunidad que se desvanecerá cuando el deudor pase por el mecanismo de exoneración que ofrece la Ley de Segunda Oportunidad; porque seamos realistas el estigma de la insolvencia aún no se ha superado en nuestro país, estigma que expulsa al deudor de nuestro sistema crediticio.

Otros países con una cultura de insolvencia de personas físicas. En el caso de los EEUU se contempla la protección de la vivienda habitual a través de la figura del con unos límites de valoración cuantitativa y extensiva.

De todos modos, deberíamos preguntarnos si salvando la vivienda habitual con garantía hipotecaria de la liquidación, estamos ayudando al deudor o si por lo contrario le hacemos un flaco favor al seguir sometido al yugo que supone el pago de una cuota hipotecaria, porque recordemos que el deudor no podrá someterse a otro procedimiento de Segunda Oportunidad hasta pasados 10 años desde que hubiese concluido el anterior procedimiento concursal.